| | COACHING Y SUFISMO
Coaching y sufismo
Por: Psic. Ruben Reyes
Algunas personas celosas de los maravillosos efectos del coaching,
parcelan su territorio mediante el velo de las certificaciones y, en
aras de su propia supervivencia profesional, contribuyen a aumentar el
misterio sobre el Coaching para los no iniciados.
Algunos de estos cancerberos tal vez están motivados por supuestas y
sustanciales ganancias futuras. (La verdad es que no conozco a nadie
que se haga rico únicamente por la práctica cara a cara del coaching).
Otros, y espero sean la mayoría, les anima un apetito de autorealización
y de pasión por la enseñanza, que obviamente tampoco desconoce el
valor del dinero dentro del bienestar humano.
Aunque es necesario certificarse como coach, no es suficiente para
ser un VERDADERO coach. Uno de los retos actuales que enfrenta la
industria del coaching, es el exceso de coaches certificados que no
son exitosos en su práctica. Paradojicamente, son corrientes los
casos de excelentes coaches no certificados para quienes con una
consulta copada, no resulta interesante certificarse en algo en
lo cual son reconocidos maestros.
Y ¿Acaso no hay testimonio mejor de una buena práctica, que el de aquellos
clientes a los cuales su Entrenador ha contribuido significativamente
a transformar sus vidas, para "certificar" su idoneidad como coach?
Una de las características del coaching que primero se enseñan, es la
imposibilidad de someter su definición a una etiqueta precisa y limitante:
se resiste a un molde y a ser "clasificado" (para pesar de muchos) como
una escuela o moda pasajera. Estamos ante un fenómeno de síntesis
y de antología de todo el saber humano relacionado con el poder del cambio
personal.
El coaching es una sabiduría o "bon saber" que se transmite de maestro
a discípulo sin imponer la propia filosofía. El coaching confía en el
principio de que "el que prueba, entiende". Por lo tanto, su campo
de acción es la vida práctica. El método es la metáfora, porque el
estudiante debe interpretar los acontecimientos de su vida, el dolor,
el sin sentido, la desilusión, para construir su propio entendimiento
y aprender a navegar por este mundo con la plenitud de quien comprende.
Al invitar continuamente al discípulo a "hacer para comprender", se
cuestiona el saber intelectual como el sello único del conocimiento.
Pero no solo hay celosos de la práctica que colocan la escuela
por encima del individuo. También los hay otros practicantes quienes
le atribuyen al coaching una independencia de la psicología y de otras
disciplinas científicas, como si fuese algo nuevo, no visto anteriormente,
pero aglutinado preclaramente por Thomas Leonard en 1980.
Las raices del coaching se hunden en la psicología, pero esto
será objeto de otro artículo futuro. Este ensayo está dedicado a las
sorprendentes similitudes del coaching con el sufismo:
El sufismo no tiene una fecha definida de creación pero sus orígenes
se remontan cientos de años antes de cristo. El sufismo no es una
secta ni doctrina: no tiene preceptos rígidos a seguir. Por el
contrario, respeta el libre albedrío de las personas y se guía por
el amor, entendido como un paciente acompañamiento de una persona a
otra, en el camino hacia la iluminación singular del discípulo,
en medio del paso del tiempo y de la presencia de la imperfección humana.
¿En qué creen los sufistas? Ellos creen que el hombre común al seguir
los afanes del día a día se encuentra dormido. El sufi es aquel
que está despierto a la realidad espiritual por encima de las metas,
temores, sueños y ambiciones que dominan nuestras vidas diarias.
El saber súfico se transmite de maestro a discípulo no por lecciones,
sino mediante el uso de la poesÃa (simbolismo) y el uso de preguntas
para que el "enfermo" se haga a sí mismo el propio diagnóstico y con la
ayuda de un respetuoso médico (el sufi) se auto cure. Para los sufis
cada individuo es el propio responsable de su crecimiento interior.
Los sufis fueron los primeros en concebir el concepto de evolución
del ser humano, en un sentido espiritual y no solo biológico como
posteriormente lo declarara Charles Darwin. El hombre se puede
entender como un ser que luego de ser "niño", tiene la opción
de convertirse -PODER SER- en un adulto plenamente maduro.
Los sufis se resisten a toda etiqueta o clasificación, no existen
grados entre ellos y todas las personas son iguales. Ellos declaran
que el sufismo es la SABIDURÍA SECRETA que está en el corazón de
cualquier saber superior humano.
Sufismo y Coaching tienen muchas cosas en común. Tal vez la más
importante sea el reconocimiento de las insondeables posibilidades
de crecimiento del alma humana.
Escrito por: Rubén Reyes . Escríbanos sus comentarios a correo@puedoser.com. Si desea ser colaborador de nuestra revista, por favor envÃenos para estudio sus ensayos, un resumen de su hoja de vida y una fotografía.
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