| | LOS VIRUS MENTALES
Por: Psic. Rubén Reyes
La verdad es una fuerza inatajable que no da respiro
a quien trata de disfrazarla u ocultarla. En realidad,
consumimos más energía tratando de disimular las propias
falencias que en aceptarlas.
"La Verdad" es un concepto cultural y relativo. Con más vera,
resulta inoficioso tratar de convencer a los demás de que vean
el mundo como lo vemos nosotros, máxime cuando sus creencias
son arraigadas y les han servido para vivir sus existencias
con relativo éxito personal.
Que cada uno ve el mundo como quiere es una conclusión
aceptada pero que no nos aclara mucho acerca de lo que es correcto
e incorrecto, lo que es verdadero y lo que es falso. El propósito de hacer estos cuestionamientos, no es otro que, el de saber cómo vivir mejor el poco tiempo que tenemos en este planeta. Vinimos a pasarla lo mejor
posible y es un arte y una ciencia el vivir con dignidad los inefables años
que tenemos por delante.
En alguna oportunidad me preguntó cómo se puede distinguir
la salud psicológica en las familias y en las personas, de
la enfermedad, de lo alienante, de lo empobrecedor. Pues bien,
aquello "no dicho" es un síntoma esclarecedor de dificultades
emocionales en una persona o en un grupo humano.
Por emplear un ejemplo clínico, cuando un padre o padrastro
abusa sexualmente de sus hijos, aunque otros miembros del
grupo familiar sospechan o conocen el problema, eso "no se habla",
no tiene nombre o se evita afrontar y denunciar. Lo no dicho
alcanza proporciones épicas, de carácter imaginario.
Igualmente sucede lo mismo, pero guardadas las proporciones
con temas de dinero, de sexo, de relaciones prohibidas, etc.
Puedo citar muchos ejemplos de lo no dicho en las familias,
en las organizaciones, en los individuos. En ocasiones el
dolor es tan grande que resulta mejor evitar afrontar.
De esta suerte se desprende que nuestra vida es un camino
para gozar, evadir, soñar, sufrir y enfrentar en lo posible lo
que tengamos que enfrentar.
La realidad es una percepción y muchas veces aceptamos
pensamientos que otros dan por ciertos y que nos hacen
daño. Estos pensamientos actúan como un virus que entra a nuestro organismo
de manera imperceptible y el cual trata de destruir nuestro sistema
soslayadamente. En ocasiones el virus se incuba de modo
rápido y silencioso, invade el organismo, ataca y éste último muere.
Cuando nos inoculamos un virus mental no lo percibimos
inmediatamente y tenemos en cambio, la tranquilidad momentánea de acoger
una creencia prestada, que nos evita un dolor mayor por afrontar
que es la verdad.
Esto parece normal hasta posiblemente observar nuestra intranquilidad, nuestras
relaciones poco armoniosas, síntomas de malestar físico y nuestra
escasa comprensión del absurdo, del infortunio y de las desavenencias.
Lo que importa de las verdades humanas son los resultados
que producen en las personas. Cada quien cree lo que quiere creer,
pero pregunto una cosa: cuando alguien trata de convencerte
de que veas el mundo como él o ella lo ven, ¿vez tranquilidad
en su vida, belleza en su entorno, humanidad en sus relaciones?
á ¿Cuántas de tus actividades son síntomas de un escapismo pasivo?
¿Cuántas veces al día te atreves a ir directo a tus sueños?
¿Hasta cuándo piensas alimentar aquellas relaciones con personas
que no te hacen sentir bien contigo mismo?
¿Cuál es la fecha especial que has escogido para dar un cambio a tu vida?
El libre albedrío es aterrador pero es a su vez es una oportunidad
para afrontar minuto a minuto la verdad acerca de nosotros mismos,
de nuestro país, de nuestro propio universo.
Cuando contemplamos LA VERDAD que tenemos al frente y
afrontamos minuto a minuto las emociones que nos suscita, nos
liberamos emocionalmente, tenemos fuerza para actuar y el presente
se nos hace eterno.
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