| | TRES PROPUESTAS PARA MEJORAR TRANSMILENIO
20.03.2009 Por: Rubén Reyes, Especialista en Mercadeo Estratégico.
El servicio de transporte masivo de Bogotá, Transmilenio, requiere de acciones rápidas y muy creativas para que siga siendo una solución adecuada al problema de movilidad de la capital de Colombia.
Desde el punto de vista del mercadeo, existe un sesgo válido para abordar los problemas de transporte en una economía de mercados: el consumidor. Este presupuesto de que los servicios que son pagados merecen la satisfacción del usuario, limita el campo de discusión en este análisis, porque entonces el cliente es primero. No puede primar el interés de otros actores sobre quienes asesguran la sostenibilidad del sistema, que son los pasajeros.
Mi primera experiencia con Transmilenio la puedo calificar como dignificante. Las busetas del servicio público fueron siempre una tortura para un tipo de piernas largas como yo. Me gustó ir cómodo en el recién nacido Transmilenio. Me gustó ir rápido también. Por otro lado, el efecto de ver a la gente desde arriba, tanto cuando se abordan los buses como cuando se camina por las plataformas, es urbanísticamente dignificante. Si no, preguntémoles a quienes disfrutan de conducir una camioneta cuatro por cuatro, acerca de la sensación de ir "por arriba". Todo esto sin mencionar el sueño ecológico de muchos, consistente en dejar el carro en casa y usar otras formas más sanas de movilización.
Mi última experiencia fue ser aplastado mientras intentaba bajarme de un expreso en la estación "Los Héroes", luego de la implantación de la nueva jornada de pico y placa, todo el día. Decenas de personas presionaban por entrar y unas cuantas tratábamos de salir. Soy un tipo grande y pude, a empujones, abrirme el paso. Aún me faltaban dos estaciones para llegar a mi destino final, pero decidí tomar aire fresco y caminar. Como soy de esos paisanos que los desconocidos les hablan con familiaridad, una señora se me acercó en el puente peatonal y me dijo lo mal que se sentía y lo terrible que era la situación. Nos despedimos con complicidad y seguimos nuestros caminos.
Como siempre, detractores y promotores tienen algo de verdad en aquello que defienden. El transmilenio en su conjunto ha sido positivo, pero tiene defectos que le hacen perder clientes cada día. Conozco personas que prefieren las busetas, así paren en todos lados y den muchas vueltas.
Decía un poco más arriba que se necesita ser muy ejecutivo, hacer algo, actuar pronto pero con creatividad.
He aquí mis propuestas:
1. Crear un defensor del pasajero o una comisión de la vigilancia de la movilidad, que medie entre los intereses de los transportadores y los usuarios.
Si el modelo del dominio del transporte público gestionado por el estado, conduce a la ineficiencia y a un mal servicio, un modelo donde la ganancia se encuentre en tener el mayor número de pasajeros por metro recorrido, solo es viable en el largo plazo, si tiene competencia o si tiene un ente regulador que proteja los intereses del consumidor.
2. Crear unos transmilenios azules con sillas reclinables (con relleno de espuma), dotados con alta tecnología, conectividad, etc. un poco más caros pero donde nadie va de pié. Si lo hacen les sobrarán clientes. ¿Pagaría usted por viajar más cómodo, una tarifa ejecutiva?
3. Crear un flujo de salida por la parte trasera del bus. La gente entra por la puerta delantera y se retira por las puertas traseras, siguiendo un flujo. Esto es orden y le da un comportamiento lógico y racional al hacinamiento.
¿Y a usted, qué se le ocurre? Pasemos de la crítica a las propuestas!
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