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PREVENGAMOS EL SUICIDO EN NUESTROS SERES QUERIDOS

PREVENGAMOS EL SUICIDIO EN NUESTRO SERES QUERIDOS

Qué hacer para apoyar personas con riesgo de atentar contra su vida.

Por: Rubén Reyes, Director Ejecutivo de PuedoSer Consulting.



Uno no alcanza a imaginar cómo otras personas cercanas a nosotros, normales y con muchas razones aparentes para vivir, toman decisiones radicales y dramáticas que las llevan a terminar con sus vidas.

Dedico este artículo a todos aquellos quienes puedan estar observando que hay algo que no está bien en sus seres queridos y deseen ayudar pero que a su preocupación no pueden sumar el entrenamiento apropiado.

En primer lugar, la incidencia de depresión, la presencia de ideas auto destructivas y los sentimientos de incompetencia personal son muy comunes en una sociedad que nos presiona hasta el límite y la cual rueda vertiginosa e irracionalmente hacia un futuro de la sociedad humana impredecible. Por supuesto, en nuestras subidas y bajadas, no todos pensamos en acabar con nuestras vidas. ¿Cierto?

¿Razones para no suicidarse? ¿Motivos para vivir? En este artículo no pretendemos justificar nuestra posición natural de que aún en la peor situación siempre tenemos un valor personal inalienable y de que si nos detenemos a pensar, habrá siempre motivos para sobrevivir o alguien que nos ame por lo que somos y a pesar de lo que hacemos. Guardo un grato recuerdo de un email escrito por una chica desde México, quien me escribió una nota muy emotiva diciendo que gracias a la lectura de uno de los artículos en esta revista, salvamos su vida. ¿Insignificante? ¿Anónimo? tal vez, pero  quiero que sepa usted que puede estar conviviendo con un potencial suicida y no leer sus mensajes.

Tal vez suene un poco dramático hablar de este tema, pero creo que cualquiera con el conocimiento apropiado puede prevenir que otros se hagan daño, comprendiendo las señales de peligro y actuando a tiempo.

La decisión de terminar con la propia vida muchas veces es secreta y en ocasiones aparece presente en comentarios dramáticos o chistosos de las víctimas, mensajes sutiles a los cuales no prestamos mucho cuidado.

La depresión, enfermedad mental del siglo XXI, aparece de manera episódica ante eventos traumáticos y de manera continua en personas con patrones de pensamiento negativos y disminución de la actividad personal que la tipifican, en una mezcla de factores genéticos y ambientales. En efecto, muchas personas heredan tendencias depresivas que se acervan con el estrés y los fracasos personales. El abuso de sustancias (incluida la droga alcohol), el trastorno maniaco-depresivo (o llamado bipolar) y la depresión por un periodo prolongado, permiten encender las alarmas a este respecto.

El abuso de sustancias altera la toma normal de decisiones y aumenta la impulsividad, la cual asociada con pensamientos inapropiados pueden  predisponer a tomar la decisión de atentar contra la propia vida y la de otros. Incluyo el alcohol, sustancia psicoactiva socialmente aceptada, porque es un desencadenante subestimado por muchos.

Las personas con trastorno bipolar alternan episodios de decaimiento con otros de una actividad extrema e inadecuada, que aparecen a los ojos de los familiares como raros y en ocasiones irresponsables.

Las personas depresivas sufren de "desgano". Pueden pasar todo el día con sueño, en cama. Expresan que no tienen motivaciones duraderas y que nada los ilusiona.  Para diagnosticar una depresión severa se toma en cuenta el tiempo de duración de los síntomas.  Es normal  deprimirse o e entristecerse pero si se hace permanente o si nos impide laborar, requeriremos de tratamiento.

La depresión se caracteriza por unos patrones de pensamiento  incapacitantes y autolimitadores.  En mi experiencia  personal atendiendo personas depresivas, he encontrado que un exquisito y delicado sentido de la propia dignidad personal, puede llegar a impedir que se acepten las propias partes negativas o el enfrentar positivamente que a veces salimos desfavorecidos en una comparación con los demás.   Apegarse exageradamente a una meta personal o a un ideal de lo que debe ser la propia vida, puede ser un detonante para un posible suicidio, como sucede con algunos magnates cuando quiebran repentinamente. Para que lo entendamos mejor, la propia mala fortuna es tan insoportable para el propio ego de algunos individuos que es preferible desaparecer.  Sin embargo, para ser justos, en algunas personas esto es endógeno, es decir, su  propia bioquímica del cerebro los hace tender a ser depresivos. Se sabe que puede ser una predisposición hereditaria.

Recomendaciones para prevenir el posible suicidio en seres queridos:

1. Desarrollar una red de apoyo. Esto quiere decir, buscar a las personas relacionadas con el ser humano en problemas, buscar profesionales tales como psiquiatras, psicólogos, autoridades, etc. que manejen responsablemente y con discreción la situación, para ofrecer entre todos ayuda adecuada y para estar alerta acerca de los signos de empeoramiento de la situación.
2. Confrontar a la persona amablemente. Preguntarle si ha pensado en el suicidio. Decirle que cuenta con nosotros y que queremos ayudarle. Decirle también que aunque no hemos vivido lo mismo, lo entendemos. Bajo ninguna circunstancia decirle que la situación es fácil o que la superará en un momento, es decir, hacercomentarios que hagan parecer mínimo el problema. Esto no se recomienda porque hay una gran susceptibilidad y una sensación de que nadie entiende por lo que se está pasando, por lo que aportes como "eso no es nada" "cualquiera lo supera" o "te preocupas por nimiedades" no son tecnicamente apropiados.
3. Brindarle ayuda inmediata y remitirle a los profesionales idóneos para que la persona depresiva asista a sesiones de tratamiento bajo su consentimiento. Muchas personas suelen comentar que van a traer a personas deprimidas a consulta pero que estas no lo saben.  Realmente las terapias son procesos voluntarios y los afectados deben interiorizar es natural tener problemas y muy valiente el enfrentarlos. Es diferente el caso de pérdida de conciencia o episodios incontrolables de violencia contra si o contra otros que requieran hospitalización y presencia de personal especializado en seguridad.
4. Estar vigilantes sin coartar la libertad de la persona deprimida, ni interferir con sus decisiones. Han habido casos en los cuales la familia sospechaba algo pero se fue de vacaciones y la persona en problemas atentó contra su vida.
5. Hacer todo lo que los profesionales de la salud nos indiquen acerca del tratamiento de personas deprimidas. Evitar ir donde brujos y chamanes. Debemos poner todo nuestro esfuerzo en cambiar nosotros como actores de soporte, para aportar mejoras al cambio de la situación presentada.

Propongo que enfoquemos nuestra energía en los niños, enseñándoles el valor de la vida por sobre todas las cosas y también en enseñarles a  enfrentar con flexibilidad mental los problemas o situaciones que enfrentamos, de forma que superen la tendencia al aislamiento, lo que como consecuencia trae el aprender a convivir en sociedad, respetando los derechos y decisiones de otros y comprendiendo su propio lugar en el   mundo.  Para hacer esto último, promovamos  que nuestros más chicos descubran muy pronto sus vocaciones (potencialidades únicas capaces de proveerles de éxito profesional a través de una labor y amor de los demás por la admiración que despierta la pasión por lo que hacemos).

Mucho ánimo y mucha alegría!!!

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